VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Por: CRISTIAN DAVID VARGAS SALAS

La violencia familiar es un problema social, afecto a un alto
porcentaje de familias de cualquier comunidad tanto económico y
cultural. Se trata de relaciones que implican un abuso de poder de
parte de quien ejerce maltrato. Estos abusos pueden ser
emocionales, físicos, sexuales o financieros.

 

ESTADÍSTICAS

•El 32% de las personas piensa que el castigo físico es a veces necesario para
educar a los hijos, con porcentajes más altos entre las mujeres (34%) que entre
los hombres (31%).
• El 24% de la población considera que cuando un hombre golpea a una mujer,
muy seguramente es porque ella dio motivos. El 29,8% de los hombres considera
que golpear a las mujeres es consecuencia de los motivos que ellas dan; un
18,8% de mujeres está de acuerdo con esta postura.
• Un 10% considera necesario el uso de la agresión física para ganar respeto, y el
8,8% como necesaria para terminar un problema.
• El 14% de la población considera que hay situaciones en las cuales se justifica
que un hombre abofetee a su esposa o compañera.
• El 54% de la población ha sufrido alguna vez castigo físico en el hogar antes de
cumplir 18 años. Entre los hombres este porcentaje sube hasta el 56%, diferente
de lo estimado entre las mujeres (52%).
• El 24% conoce que ha habido agresión física de los padres entre sí.
• El 10% de la población entre 18 y 69 años ha sido empujada o zarandeada en el
último año sin diferencias entre sexos.
• Entre los niños menores de 6 años el 3% ha sufrido en los últimos 30 días alguna
lesión por accidente o violencia.
• El 40% de la población considera la agresión física como un asunto privado, y
sólo el 9,2% está de acuerdo con que la agresión sea tipificada como delito
cuando esta ocurre por fuera del ámbito familiar.
• En cuanto al parentesco de la víctima con el agresor, se encontró que el 42,2%
de los casos correspondía a parientes, el 31,6% a personas conocidas y amigos, y
tan solo un 25% de los agresores eran personas desconocidas. Para los hombres,

los mayores agresores son personas desconocidas, amigos y conocidos (82,1%);
para las mujeres, la mayor proporción de agresores corresponde a familiares y
parientes (69,3%). Dentro de estos familiares, el principal agresor es el esposo o
compañero actual (o ex esposos o ex compañeros).
• Para las personas que no denunciaron las agresiones, se indagó sobre las
razones, encontrándose en su orden las siguientes: no lo consideraron necesario
(28,7%); siente que los daños no fueron fuertes (21,3%); lo puede resolver por sí
misma (13,8%); es parte de la vida (10%); no quiere dañar a quien la agredió
(7,6%); por miedo a nuevas agresiones (5,9%), y porque no cree en la justicia
—no pasa nada— (4,2%).
Estos datos son sacados de varias encuestas que se realizaron en distintos
barrios de las ciudades más importantes de Colombia, lo que nos demuestra lo
llamativa que es la violencia familiar e intrafamiliar en los hogares de nuestro país.
No obstante, hay distintas maneras de enfrentarlo, combatirlo y muy regularmente,
solucionarlo. Ya que es un tema que últimamente ha cogido mayor fuerza en los
medios, es bueno plantear estrategias para solucionar esto. Pero antes, es bueno
saber y tener claro que es la VIOLENCIA INTRAFAMILIAR.

VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

La familia es la agrupación social más importante de los seres humanos. Se trata
de una forma de organización que se basa en la consanguinidad (como la filiación
entre padres e hijos) y en el establecimiento de vínculos reconocidos social y
legalmente (el matrimonio). Los integrantes de una familia suelen vivir en un
mismo hogar y compartir la vida cotidiana.

La violencia, por otra parte, es aquello ejecutado con fuerza o que se lleva a cabo
contra la voluntad de otra persona. El comportamiento violento intenta imponer u
obtener algo por la fuerza y puede ocasionar daños físicos y emocionales a la
víctima.
Las definiciones de ambos conceptos (familia y violencia) nos permiten acercarnos
a la noción de violencia intrafamiliar, que es el ejercicio de la violencia en el seno
de una familia. Es decir, la acción u omisión que el integrante de una familia ejerce
contra otro integrante y le produce un daño físico o psíquico.
La violencia intrafamiliar, también nombrada como violencia familiar o violencia
doméstica, puede incluir distintas formas de maltrato, desde intimidación hasta
golpes pasando por el acoso o los insultos. El violento puede ejercer su accionar
contra un solo integrante de la familia (como su pareja o su hijo) o comportarse de
forma violenta con todos.
Los expertos en este tipo de violencia en el seno del hogar establecen que existen
diversos denominadores comunes que vienen a identificar al maltratador. En
concreto, las personas de este tipo coinciden en estas características:
• Son individuos muy dependientes a nivel emocional que manifiestan dicha
dependencia a través de la agresividad.

• Se muestran seguras de sí mismas e incluso aparentan ser altivas. Sin embargo,
bajo esa imagen que se crean se esconden ciudadanos que suelen tener
problemas de autoestima.

• Necesitan humillar y acometer la sumisión de su pareja para sentirse bien y
superiores.

• Es frecuente que tengan carencias afectivas y problemáticas de características
similares que arrastran de su infancia o de su etapa adolescente.
• Tienen celos patológicos.

• No son capaces de demostrar sus sentimientos.
Además de todo ello habría que señalar que la violencia intrafamiliar que tiene
lugar en cualquier hogar suele estar conformada por tres fases claramente
diferenciadas:

• Una primera etapa donde se va produciendo lo que es una acumulación de
tensión, donde toman protagonismo desde episodios de celos pasando por faltas
de respeto verbales o discusiones fuera de toda normalidad.

• En la segunda fase es en la que se produce el episodio agudo de violencia,
donde esta se manifiesta a través de golpes de manera habitual.

• La última etapa de la violencia intrafamiliar es la que se conoce por el nombre de
Luna de Miel, ya que el maltratador se calma, muestra cierto arrepentimiento e
incluso procede a llevar a cabo continuas muestras de cariño y de amor hacia su
víctima.
Pese a que este tipo de violencia se encuentra penado por la ley, estos delitos no
suelen ser denunciados ya que las víctimas pueden sentir vergüenza, temor o
culpa por delatar a un familiar. Los expertos, sin embargo, insisten y recomiendan
a las víctimas que superen el miedo y hagan las denuncias correspondientes para
romper con el vínculo violento.

 

CAUSAS

Los diferentes estudios que existen en este campo coinciden en señalar que el
origen de la violencia es de carácter multifactorial, es decir, hay diferentes
condiciones que contribuyen a que aparezcan y no son siempre las mismas.
Algunas de las causas que se han señalado como más frecuentes para la
aparición de la violencia intrafamiliar son:
1. Características particulares del agresor
La falta de control de impulsos, la baja autoestima, la carencia afectiva, las
experiencias que han vivido en la infancia o determinados factores de
personalidad pueden influir de forma determinante para que abuse y maltrate a las
personas de su entorno.
2. Incapacidad para resolver los conflictos de forma adecuada
Según señala Jewkes esta es una de las causas principales. Indica que existe una
“cultura de la violencia” que supone la aceptación de la violencia como la única
forma adecuada de resolver los conflictos.
3. Actitudes socioculturales
En el caso específico de la violencia de género, las actitudes socioculturales de
desigualdad entre hombres y mujeres. Algunas situaciones que se viven como
tradicionales y culturales en muchas sociedades y que se han mantenido a lo largo
de los siglos favorecen y mantienen esa desigualdad.
Por ejemplo, la relación de sumisión de la mujer con respecto al hombre, la
justificación y tolerancia de la violencia masculina por la sociedad, los estereotipos
y roles de sexo.

CONSECUENCIAS

Las consecuencias de la violencia intrafamiliar son múltiples y variadas. Vamos a
dividirlas en función de la población que sufre el maltrato y del tipo de violencia
que se ejerce.

En los menores
Los menores son un colectivo especialmente vulnerable y en el que
las consecuencias de la violencia son más dramáticas, tanto si se ejerce sobre
ellos como si viven en un domicilio en el que se hace uso de la violencia entre los
familiares.

Por otro lado, los estudios indican que, en algunos casos, las secuelas
emocionales pueden desembocar en la reproducción en el futuro de esta forma de
violencia. Si el niño crece en un ambiente en el que el uso de la violencia es la
manera de resolver los conflictos es posible que aprenda esta misma pauta
desarrollando un déficit en las habilidades para la resolución de problemas.

Además, en estos menores aparecen alteraciones que afectan a diferentes áreas
de su desarrollo:

 A nivel físico: aparecen retraso en el crecimiento, problemas de sueño, trastornos
de la conducta alimentaria y síntomas psicosomáticos como alergias, problemas
gastrointestinales, dolores de cabeza, etc.
 A nivel emocional: aparecen problemas de ansiedad, depresión, baja
autoestima, déficit de habilidades sociales, estrés postraumático y aislamiento
social.
 A nivel cognitivo: pueden aparecer retrasos en el desarrollo verbal y del lenguaje
y alteración del rendimiento escolar.
 A nivel de comportamiento: conductas violentas hacia los demás, inmadurez,
déficit de atención, retraimiento y conductas autodestructivas.

En la pareja

Aunque la gran mayoría de los casos de violencia son ejercidos del hombre hacia
la mujer, también existen casos en los que el maltrato lo sufren los hombres,
especialmente del tipo psicológico. Las consecuencias derivadas del maltrato las
encontramos en tres niveles:

 A nivel físico: lesiones (heridas, golpes, quemaduras, etc.), mayor vulnerabilidad
a padecer una enfermedad y descuido personal. En el caso de las mujeres
sufren riesgo de embarazos no deseados si son forzadas a mantener relaciones
sexuales.
 A nivel psicológico: puede aparecer estrés postraumático, depresión, ansiedad,
baja autoestima, intentos de suicidio, abuso de alcohol y otras
sustancias, disfunciones sexuales, trastornos somáticos (dolores de cabeza,
problemas gastrointestinales, malestar generalizado e inespecífico,
etc.), sentimiento de culpabilidad, sentimiento de desesperanza y vacío.
 A nivel social: actitud de desconfianza y hostilidad hacia todo el mundo,
aislamiento social, sentimiento de peligro y amenaza constantes por parte de
todo lo que les rodea.

 

En la tercera edad y personas discapacitadas
Estos colectivos, al igual que los menores, son especialmente vulnerables. En
estos casos, además de la violencia que sufren, hay que sumarles la edad y en
muchos casos la dependencia física.

Además, muchos de los casos de este tipo de violencia nunca llegan a conocerse
debido a que el anciano o la persona discapacitada no se encuentran en
condiciones de realizar una denuncia. De nuevo podemos dividir las
consecuencias en función del área afectada:

 A nivel físico: aparecen lesiones de todo tipo que en algunos casos dejan graves
secuelas e incluso la muerte, desnutrición, deshidratación, fracturas debido a las
caídas o los golpes, abandono y falta de cuidados.

 A nivel psicológico: depresión, ansiedad, sentimiento de soledad e incapacidad,
sentimiento de indefensión y desesperanza, ideación suicida y problemas
somáticos.
 A nivel social: aislamiento del entorno. En algunos casos la única persona con la
que se pueden relacionar es con el propio agresor.
Para el agresor
Numerosos estudios coinciden en señalar una serie de consecuencias que
aparecen en la persona que ejerce la violencia:

 Incapacidad para disfrutar de una relación de pareja o familiar satisfactoria y
gratificante.
 Riesgo de ruptura y pérdida de los familiares. Rechazo por parte de la familia y el
entorno social.
 Riesgo de detección y condena por parte de la justicia.
 Aislamiento social.
 Sentimiento de frustración, fracaso y resentimiento.
 Baja autoestima.
 Dificultad para pedir ayuda psicológica.
 Abuso del alcohol y otras sustancias.
Lo anterior representa prácticamente lo que deberíamos saber acerca de la
violencia intrafamiliar y los conceptos o situaciones que esta abarca. Por lo tanto,
se propone el siguiente proyecto a realizar en una población pequeña como la de
un barrio, para solucionar, o por lo menos, reducir este problema que está
presente en todos los lugares.

 

REDUCCIÓN DE LA PROFANACIÓN DOMÉSTICA

¿Por qué?

La situación en los barrios frente a esta situación crece cada vez más, y al mismo
tiempo, aunque nos demos cuenta de lo que está sucediendo en nuestro al
rededor, no hacemos algo para evitarlo por diferente circunstancias ya sea por
miedo, desinterés o creer que entrometernos en esto sea lo menos indicado.
Debido a esto, se escogió una situación tan particular para solucionar, puesto que
es posible llegar a una reducción de esta, al ser un lugar en donde los hogares
están tan conectados.

¿Para qué?

La solución de este asunto trae en sí, demasiados beneficios tanto como para el
interior de los hogares como para un barrio predeterminado.
Al llegar a un progreso enriquecedor para los hogares en donde se necesita más
atención en caso de abuso o violencia intrafamiliar, ayudará a tomar conciencia en
los demás hogares donde se presentan causas que podrían conllevar a la
violencia intrafamiliar y así evitarlo antes de que empiece y logre llegar a su punto
más alto.

 

¿Cómo?

1. Primer paso
Para empezar, los encargados para llevar a cabo un proyecto como este, deberán
ser conscientes de la seriedad del caso puesto que no es un problema menor
como cualquier otro, no obstante, queda difícil entrometerse lo suficiente en los
hogares donde sucede esto o donde está muy avanzado; porque normalmente en
estos hogares los infractores de esto, son muy reacios a la idea de “recibir ayuda”
para mejorar la situación de su familia. Pero aun así es importante llevar a cabo
proyectos como este, porque la solución puede estar en la más mínima cosa o
donde menos se espera.

2. Segundo paso
Después de tener presente lo anterior podemos llegar al comienzo definitivo del
proyecto.
Para empezar, es importante la recaudación de la información en la zona donde
esta predestinada el proyecto a realizar, ya sea en un barrio, comunidad o
urbanización. Esto logrará tener una idea e identificar en que hogares hay
violencia intrafamiliar e inclusive (si se indaga mucho) que tipo de violencia
intrafamiliar se presenta allí.
También al realizarlo se alertará a las personas, casas, hogares de los cuales no
fue notificada esta recolecta de información y así ayudar a propagar el proyecto en
distintas áreas e inclusive, lugares donde no estaban destinados a llegar el
proyecto, y así recibir más ayuda y compromiso por parte de toda la comunidad.

3. Tercer paso
Si la recolecta fue un éxito, o al menos se logró encontrar hogares en donde
sucede esto, podemos proseguir a actuar en ellos.
Básicamente sería el paso definitivo puesto que, como se recalcó antes, los
hogares en donde sucede esto, es difícil hacerse a la idea de que ellos recibirán el

apoyo que se les brinda, o que por lo menos, actuarán de diferente manera al
saber que es un proyecto que se realiza en toda la comunidad.
-Lo más importante para solucionar este problema en X o Y hogar, es capacitar a
todas las personas y hacerles identificar que hay muchas clases de violencia, que
no solo existe la física sino que también existe la psicológica, sexual y económica,
enseñarles y crearles conciencia de que así no hagan parte del hogar donde se
está presentando la situación cualquier persona puede denunciar ante las
autoridades competentes.
-Otorgar un apoyo para la víctima sobre todo, y en algunos casos, para el
victimario. De tal manera que la víctima, le quede claro que es lo que está mal y
en qué momento, cómo y por qué denunciar; y en cuanto al victimario, busque las
causas de por qué hace esto y así llegar a un acuerdo con este.
-Dictar charlas a todas las personas o miembros de la comunidad para fomentar
otros tipos de soluciones a los conflictos que se presentan en los hogares sin
necesidad de recurrir a la violencia.

4. Cuarto paso
Hay algo que no se puede apartar del asunto, y es la manera en que el agresor
hace su acometido, puesto que teniendo un nivel alto de agresión, la solución más
apta para esto, es encontrar evidencia y denunciar lo más rápido posible.

CONCLUSIÓN

La violencia intrafamiliar es un problema que cada día se está notando más a
menudo en nuestros hogares, por eso todas las personas debemos valorarnos y
en ningún caso aceptar la violencia como método para solucionar situaciones de
conflicto, nadie merece ser maltratado, ni menospreciado, ni humillado
independientemente de su comportamiento o forma de ser.

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